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González: "Se han incrementado los casos en los que un padre consigue que su hijo se aleje del otro progenitor"

El perito judicial y doctor en psicología advierte del sufrimiento "brutal" de muchos progenitores que no vuelven a ver a unos hijos con los que existía una relación excelente previa al divorcio

lunes, 27 junio 2022

VALÈNCIA. 

"No sirves para nada", "Tu padre no te que quiere, "Tu madre no hace nada", "Tu padre te abandonó para irse con otra", "Tu madre está loca..."¿Cuántas veces hemos escuchado estas frases? Muchas ¿verdad? Cada vez más, demasiadas. Sobre todo en contenciosos por una separación.  Lo que quizá no sepan los padres que se comportan de esta forma es que pueden causar graves problemas a sus hijos. Más aún, se puede volver en su contra y conseguir el efecto contrario al buscado. No solo en la relación afectiva con su hijo sino también en procesos judiciales.





Ignacio González Sarrió, perito judicial y doctor en Psicología, especialista en alienación parental ha explicado en el Programa de Salud de la 99.9 Plaza Radio que la alienación parental tiene como objetivo principal que el niño rechace la relación con el otro progenitor sin causa justificada y habiendo existido una excelente relación hasta el momento. En la mayoría de las ocasiones se produce en los casos de separación o divorcio y no hay distinción en cuanto a la clase social. Es decir, se produce igual independientemente del nivel económico o, incluso, educativo.

Del amor al odio

Por ello, lo primero que debe determinar un perito forense y se debe investigar es que no haya causa justificada. Es decir, que no se intenta alejar al otro progenitor porque esté abusando sexualmente de su hijo, le esté maltratando, física o psicológicamente, o exista negligencia.  Si se producen alguna de estas tres causas es obvio que se querrá alejar al ser más querido de quien le infringe un daño.

El problema se produce cuando el niño ya está inmerso en un proceso de alienación parental e incluso se llega a creer que ha sufrido abusos. Cómo explica Ignacio González, si uno de los progenitores, generalmente quien vive con el menor, le dice constantemente que su padre "le ha tocado" en determinados lugares, se lo llega a creer e, incluso, puede llegar a sufrir estrés postraumático y presentar la misma sintomatología que un niño que haya sufrido abusos aunque se demuestre que este hecho nunca ha ocurrido. Por ello, hay que hacer un buen peritaje lo antes posible para diferenciar si hay causa justificada o es alienación parental.

El perito judicial advierte del sufrimiento "brutal" de muchos progenitores que no vuelven a ver a unos hijos los que existía una relación excelente antes del divorcio. Es el caso en que existe una alienación parental en grado moderado o grave. Si es así, por muchos años que pasen, los progenitores pierden el contacto.

Mayor influencia en niños de 10 a 12 años

 Además, en la que se procede actualmente ante una denuncia por maltrato, es suspender inmediatamente el régimen de visitas y cortar la relación del progenitor supuestamente maltratador con el menor. Parece lógico si es realidad que se ha producido abuso o maltrato pero...¿y si es una denuncia falsa para conseguir la custodia en un proceso judicial contencioso? Cuanto mayor tiempo pase el niño con el alienante, como señala el perito judicial, más influencia ejercerá sobre él. Entre los 10 y12 años es la edad en la que más frecuente y más eficiente es la influencia sobre los menores. Esto es así porque se encuentran en la pre adolescencia, en el tránsito de un pensamiento infantil a uno adulto y se posicionan ante un conflicto de forma más vehemente. Sin embargo, la alienación parental se puede producir a cualquier edad.

Para saber si un niño está inmerso en un proceso de alienación, solo hay que observar si el menor cambia bruscamente su actitud hacia el progenitor, le insulta, le denigra, le menosprecia y, por supuesto, le desobedece. Estas actitudes antes de la separación no se producían, todo lo contrario: existía una muy buena relación con el progenitor que ahora rechazan.

Eligen al más fuerte o al que consideran la víctima 

A esta situación se ha llegado porque el progenitor alienante denigra, ataca, insulta constantemente al otro con el  objetivo de provocar rechazo y el menor se posiciona como recurso adaptativo, como forma de supervivencia. Ignacio González detalla que, ante el miedo a perder a los dos, elige al más fuerte, o al que considera la víctima para asegurarse, por lo menos, el cariño de uno de ellos. Su forma de racionalizar la realidad es una dicotomía: el bueno, el malo. No hay escala de grises cuando se está inmerso en una alienación parental. 

Algunas de las conductas realizadas por el progenitor alienante para conseguir que su hijo se aleje del otro son:  Insultar o desvalorizar al otro progenitor en presencia del hijo, aludiendo cuestiones de pareja que no tienen nada que ver con el vínculo parental. Impedir el derecho de convivencia con sus hijos al otro progenitor.  Implicar al entorno familiar y a los amigos en los ataques al ex cónyuge.  Subestimar o ridiculizar los sentimientos de los niños hacia el otro progenitor.  Incentivar o premiar la conducta despectiva y de rechazo hacia el otro progenitor (basta con que los niños vean que esa actitud hace feliz a la madre o al padre, para ofrecer su dolor y así reconfortar al adulto alienador).  Influir en los niños con mentiras sobre el otro llegando a asustarlos. En los niños, el Síndrome de Alienación Parental puede detectarse cuando intentan justificar el rechazo con explicaciones o razones absurdas e incoherentes. En ocasiones, también pueden usar diálogos o frases propias de su progenitor alienador, y palabras o comentarios impropios de su edad. 

Uno los ejemplos expuestos por el doctor en psicología sobre cómo justifica el menor "el maltrato" de un progenitor es: "No me quieres porque un día me hiciste andar durante mucho tiempo, un día gritaste a mi madre..."González destaca que "el niño hace racionalizaciones débiles, frívolas o absurdas.  Al menor le da igual las explicaciones  que se ofrezcan porque él ya es "pensador independiente". 

El perito judicial explica que es un pensamiento "sectario". El proceso con el menor es el mismo que se produce en las sectas. Por ello, el tratamiento psicológico es ineficaz con los niños mientras estén en "la secta". Lo primero que habría que hacer es separar al menor del alienante, quitar al manipulador el poder de influencia y que ambos progenitores acudan a terapia. Solo en este caso, el niño podrá empezar un tratamiento y que sea efectivo eliminando las creencias monolíticas. 

Tormenta perfecta

 Sin embargo, este proceso es difícil de conseguir en España, a diferencia de lo que ocurre en otros países como Inglaterra, Alemania o EEUU donde se aplican medidas mas contundentes. Una vez se ha identificado la alienación parental, se retira la custodia al alienante y se somete a terapia a los progenitores.  En cambio, en España lo que suele ocurrir, señala González,  es que no se retire la custodia, el menor acuda a terapia y se establezca un punto de encuentro.  En opinión del experto, esta medida no suele ser efectiva ya que tanto el alienante como el menor boicotearán la terapia. "Se produce la tormenta perfecta, ya que cuanto más tiempo pasa el menor con el progenitor se instauran con mayor fuerza las falsas memorias."

El doctor en psicología también explica que el convertirse en un progenitor alienante no tiene nada que ver con si es el padre o la madre, sino en la personalidad. Lo que sí es cierto es que, hasta el momento, la custodia se la han dado en un 80% de las ocasiones a las madres por lo que es más fácil que sean las mujeres quienes consigan esta separación. "Si la persona que quiere ejercer la alienación, además, ejerce la custodia, lo tiene todo".

En muchas ocasiones, no solo se ejerce la alienación parental  para conseguir la custodia sino porque se quiere patrimonializar al hijo o por hacer daño a la que ha sido su pareja. "Una cosa es el divorcio legal y otra el emocional. El niño se utiliza como arma para mantener el vínculo con la otra parte" o como venganza"


Breve CV de Ignacio González Sarrió

Ignacio González Sarrió. Doctor en Psicología por la Universidad de Valencia (UV). Autor de la Tesis Doctoral: “Las interferencias parentales y la alienación parental en el contexto jurídico español: revisión de sentencias judiciales en materia de guarda y custodia” publicada en la Universidad de Valencia en 2017. Suficiencia Investigadora y Diploma de Estudios Avanzados (DEA-UV) en Psicología Jurídica: “Trabajo de Investigación DEA en Psicopatía infantil y juvenil (UV)”. Licenciado en Psicología (1997). Máster en Psicología Clínica y Salud (UV). Máster en Psicología Organizacional y RR.HH (COP-CV). Co-autor del libro “Estudio Multidisciplinar sobre Interferencias Parentales” publicado en Dykinson S.L. en 2019. Autor del libro “Las Interferencias y la Alienación Parental” publicado en Editorial Académica Española en 2019. Autor de diversas ponencias en Congresos Científicos de Psicología Clínica y Jurídica. Miembro del Turno de Intervención Profesional de Peritos Forenses del COP-CV. Miembro del Turno Oficial de Coordinadores de Parentalidad del COP-CV. Psicólogo General Sanitario acreditado por la Consellería de Sanidad. Experiencia profesional en Psicología de la Salud, Clínica, Social, Gerontología, Psico-Oncología, Psico-Oncología Pediátrica, Patología dual, Colectivos en riesgo de exclusión social. Experto Docente (CAP-UV) y coordinador de la plataforma “Psicolegalyforense”. https://psicolegalyforense.blogspot.com/2017/10/psicologia-juridica-y-forense.html?m=1.





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